TELAM – “Es una vil mentira”, respondió el Secretario de Defensa, general Martín Zabal, ante la pregunta sobre un ataque Patriota acaecido en las cercanías de la localidad de Henderson, ciudad recientemente incorporada a la República Deudora Argentina, “son rumores que no resisten el menor análisis. Los representantes de los diversos Ministerios están cumpliendo sus tareas sin problema alguno y no hay actividad terrorista de ninguna índole. La zona está totalmente pacificada”.
- No.
- ¿Cómo que no?
- ¿Qué parte del “no” no entendiste?
El Supremo Regidor Juan Saúl III y el Ministro de Defensa Zabal estaban discutiendo en el último piso del Edificio Libertador sobre los recientes acontecimientos que sucedieron en Henderson, los cuales no complacieron de ninguna manera al Supremo Regidor.
- Supremo Regidor, necesito que me conceda autorización para trasladar a la zona de Henderson tres regimientos de las Brigadas Deudoras para aplastar a los Patriotas que están operando en la zona. No puede negarse – dijo Zabal con tono suplicante.
- Sí, puedo negarme.
- ¿Podría al menos decirme porqué no?
- Si yo accedo a tu pedido los ministros de las carteras multinacionales me van a caer como langostas, acusándome de no mantener la paz en la República. Con el atentado del 20 aniversario todavía fresco y sin resolver, si le agregamos lo que me estás pidiendo, la suma de ambos causaría una conmoción política inaceptable – le explicó tranquilamente Juan Saúl III.
- ¡Pero necesito pacificar la zona! – gimió Zabal
- Si mal no recuerdo, en la zona de Saladillo hay un regimiento de Brigadas Deudoras, el cual podrías utilizar, ¿no?
- No alcanza con un solo regimiento, necesito tres.
- Según los informes por vos puestos en mi conocimiento y que además conoce la prensa, la actividad terrorista en la zona Henderson-Carlos Casares-Pehuajó es mínima o inexistente.
Ahora me pedís tres regimientos con lo cual puedo inferir que, o bien los informes eran incorrectos, o bien me mentiste – dijo Juan Saúl III, disfrutando de la situación.
- Evidentemente, los informes eran incorrectos – respondió Zabal, empalideciendo ligeramente.
- ¿Y tengo que creerte? – presionó el Supremo Regidor.
- ¿Para que le mentiría, Supremo Regidor?
- Vos sabrás. Lo que sí tengo muy claro es que fracasaste miserablemente, permitiendo que un pelotón completo de mis Brigadas Deudoras, junto con los representantes de los Ministerios fueran exterminados; con lo que tendré que darles explicaciones a los Ministros de cómo fue que el Estado no pudo proteger a sus empleados – dijo Juan Saúl III, alzando cada vez más la voz.
- ¿Cómo puedo reparar esto? – dijo sumisamente Zabal.
- Lo vas a hacer cuando encuentres a los responsables del atentado. Valloca te lleva ventaja con su anuncio del espaciopuerto, lo que alegró mucho al FMI y al Grupo de los 7. Ah, me olvidaba, ¿qué tal tu visita a la Isla de los Estados?
Zabal miró a Juan Saúl III, sorprendido por la pregunta. Tenía que suponerlo, pensó el general, el Supremo Regidor también tenía sus espías por todas partes, como correspondía a un gobernante totalitario como lo era sin lugar a dudas el de Juan Saúl III, aunque no lo sabía todo, ¿o sí?
- Trajimos a los, emm….., “responsables” del atentado, listos para usar; sólo necesito que me diga cuándo va a querer que se ejecute la operación.
- Antes del lunes 30 de Mayo, amigo mío, así el 1 de Junio anunciamos la noticia, para que, cuando llegue Roger Ratz el 2 de Junio, podamos demostrarle que somos un país serio – dijo sin inmutarse Juan Saúl III.
- Como usted diga, señor. ¿Acerca del incidente de Henderson? – preguntó Zabal.
- Sólo el regimiento de Saladillo, nada más.
- Pero, señor.....
- Sólo ESE regimiento – dijo firmemente Juan Saúl III – ya se te va a ocurrir una excusa para enviarlo a esos territorios salvajes. Por supuesto, no quiero malas noticias.
- No las va a haber – dijo sumisamente Zabal – pero debo decirle que las tropas que vamos a mandar son insuficientes.
- ¿O será que el Secretario de Defensa es un inútil incompetente? – preguntó a quemarropa Juan Saúl III.
El general Zabal parpadeó ante el insulto, y tuvo que recurrir a todo su entrenamiento militar para no saltar encima del Supremo Regidor y patearle la cabeza hasta descerebrarlo y ganas no le faltaban. Pero no, no era ése el momento de librarse de ese idiota que lo único que hizo para ser Supremo Regidor es ser clon de Máximo Saúl II; eso sería de novatos, por eso el Secretario de Defensa hizo lo único que se podía hacer.
- Como el Supremo Regidor lo ordene – se inclinó Zabal
- Así está mejor, sabía que lo ibas a entender – le dijo con voz falsamente paternal Juan Saúl III
– Y, decime, ¿qué averiguaron acerca del ataque de esos bárbaros?
Zabal consultó su asistente personal.
- Un pelotón de Brigadas Deudoras se compone de tres compañías de 30 hombres cada una, con su complemento de armas pesadas de apoyo, es decir, ametralladoras láser, morteros y misiles antitanque; para el convoy, se agregaron tres flotatanques como refuerzos. Todos estos elementos estaban comandados por el general Jorge Emilio Mazzera, un veterano de las campañas de cobro en Honduras y Nicaragua. Pues bien, todo lo que acabo de enumerarle fue muerto y destruido.
- ¿Y cómo fue que se desplazaron desde Henderson a Carlos Casares? ¿Y con qué motivo? – preguntó Juan Saúl III
- Aparentemente, los Patriotas infiltraron los canales de comunicación del cuartel general de las Brigadas en Henderson, y plantaron la información de que un ataque terrorista inminente iba a suceder, por lo que el general Mazzera consideró que los representantes de los Ministerios iban a estar mejor protegidos en Carlos Casares. No comprendo cómo fue que Mazzera no pidió una ratificación de la orden, como era de esperarse de alguien con su trayectoria, pero pagó caro su error: ahora es nada más que una pila de cenizas en una ruta perdida en un bosque sin nombre.
- ¿Sobrevivientes?
- Creemos que un tal Pedro Díaz, representante del Ministerio Mc Donald´s de Alimentación, fue tomado prisionero por los Patriotas, ya que no hemos encontrado su cuerpo. El resto de las personas que murieron allí ya fueron identificadas en su totalidad, y este Díaz no aparece, aunque está en la lista de los que fueron hacia allá; pero no lo encontramos, por eso suponemos que fue hecho prisionero.
- ¿Qué sabemos de ese Pérez? – preguntó el Supremo Regidor.
- Díaz, señor, Pedro Díaz – lo corrigió Zabal – Tiene 35 años, trabaja como Segundo Supervisor en el Ministerio Mc Donald´s de Alimentación. Según sus superiores, buen empleado, capaz, rápido; buen compañero, según el resto de los empleados que trabajan con él. Había logrado aumentar la producción de Big Macs un 10% sin aumentar el costo, lo que fue considerado un notable éxito; además, fue campeón de kung fu del Ministerio durante tres años seguidos, hasta que una lesión no le permitió seguir participando. De acuerdo a su jefa, estaba considerado para un ascenso inmediato al regreso de su misión a Henderson, pero no tenía acceso a información secreta de ninguna índole, por lo que no creo que les sea de mucha utilidad a los Patriotas.
- Pobre infeliz, hubiera sido mejor para él morir con el resto de sus camaradas en el combate y no asesinado como un perro, porque eso es lo que le va a pasar a manos de esos bárbaros – se lamentó Juan Saúl III.
- ¿Entonces, tres regimientos, no? – insistió Zabal.
- Dije uno – replicó exasperado el Supremo Regidor – Y quiero que idees un plan de exterminio rápido ya que exijo resultados lo antes posible, obviamente con resultados positivos, de más está decirlo.
Juan Saúl III se levantó del sillón que habitualmente ocupaba el Secretario de Defensa, dando por concluida la audiencia, al tiempo que Zabal se incorporaba e hincaba su rodilla izquierda, de acuerdo al protocolo.
- Acordate, quiero que el lamentable incidente de Henderson se resuelva rápida y efectivamente, ¿de acuerdo? – dijo Juan Saúl III
- Se hará todo según sus deseos, señor – respondió Zabal.
Juan Saúl III giró sobre sus talones y se retiró de la oficina del Secretario de Defensa, quien se quedó mirando a la puerta, rezumando rabia. Zabal no veía la hora de que llegara el 2 de Junio, para librarse de una vez y para siempre de ese idiota. Se acercó a su escritorio y activó su intercom:
- Coronel Bondini, venga a mi oficina de inmediato.
- Sí, mi general
Había que poner en marcha la Operación Reemplazo sin demora, pero no sólo la de los Patriotas, sino la más importante, la de reemplazo de Juan Saúl III.
2 comentarios:
Hola Miguel. Interesante hasta acá. Espero no defraude. ¿Hay más oscuros personajes por descubir? :-). Luis
Hola Luis J.! Tanto tiempo. Gracias por tomarte el tiempo de leer hasta acá. Algunos personajillos más van a aparecer. Nuevamente, muchas gracias por leer mi libro
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