19 octubre 2006

Capitulo 15

CNN – Hoy, a la edad de 184 años, falleció la mujer más longeva de la historia. Chai Ming, nacida en Sapporo, Japón, fue el primer ser humano en recibir el revolucionario tratamiento de reprogramación del ADN. Esta técnica, descubierta en 2033, permite prolongar la vida casi indefinidamente, rejuveneciendo al mismo tiempo el cuerpo del paciente. Desgraciadamente, Chai Ming encontró la muerte al caer por una escalera en su domicilio particular.


Pedro, resignado, se acomodó en el sillón de la sala de rehabilitación, listo para ver el primero de los tres HVDs, cuyos contenidos había sido obligado a conocer por los Patriotas que lo habían capturado. Había elegido comenzar por “Historia Económica Argentina 2000-2050”, considerando que tenía más que ver con sus actividades en el Ministerio. Mientras tomaba un poco de agua y la holopantalla mostraba la clásica cuenta regresiva desde el 10, pensaba en la sarta de mentiras que estaba a punto de presenciar, aunque por salvar la vida iba a seguirles la corriente a esos bárbaros. La cuenta regresiva llego al cero y en la holopantalla apareció la bella figura de Andrea:

- A vos, que estás mirando este HVD, pensarás que lo que vas a ver a continuación es todo mentira, que todo está fraguado. Pero, para la eterna desgracia de los argentinos que vivimos en este país, los que están en la República, y los que están en los Territorios Disponibles, el contenido de este HVD es tristemente real.

La imagen de Andrea desapareció, dejando paso a la imagen de un hombre, semicalvo, con una expresión neutra, vestido con un traje muy pasado de moda. Las imágenes de hace 50 años iban acompañadas por la voz de Andrea:

- Estamos en el año 2000. Gobierna la República Argentina (sin la palabra “Deudora”), Fernando de la Rúa. En aquel entonces, la moneda de curso legal vigente en todo el país se la denominaba “Peso”, y valía lo mismo que el dólar norteamericano, es decir, una paridad 1 a 1, instaurada en 1992 por Carlos Saúl Menem y su ministro de Economía Domingo Cavallo (lo que ahora equivale a Secretario del Tesoro). Los servicios públicos eran manejados por empresas españolas, francesas e italianas.

“Lo mismo que ahora”, pensó Pedro, “no veo la diferencia”.

- A diferencia de hoy, en el 2000 la Argentina imprimía sus propios billetes, no así las monedas, las cuales se acuñaban en Chile (en la actualidad República Deudora Chilena). Hoy no existen billetes ni monedas, reemplazadas por los chips de crédito. La mayoría de los productos eran importados, con poca participación de la industria nacional, y la deuda externa crecía sin prisa pero sin pausa.

“En 2001, el Presidente seguía siendo el mismo, pero la economía empezaba a declinar lentamente. A pesar de todos los esfuerzos, el índice de desocupación crecía sin parar y la competencia de los productos importados era demasiada para las pocas industrias que sobrevivían en el país, las cuales, una a una, cerraban sus puertas, dejando a mucha gente desocupada. Esta gente fue uno de los orígenes del movimiento piquetero. Llamado en auxilio de De la Rúa llegó al Gobierno Domingo Cavallo, pero su gestión empeoró la situación, llegando a incautar los ahorros de prácticamente toda la población. Debido a esto y a otras causas, De la Rúa debió abandonar precipitadamente el poder. Lo sucedió, por una semana, Adolfo Rodríguez Saa, quien decretó que la deuda externa no se iba a pagar más.”. (¿Sería el Gran Adolfo?, se preguntó Pedro)

“En 2002, quien detentaba el poder era Eduardo Duhalde, quien decidió terminar con 10 años de paridad 1 a 1. Liberado, el valor del dólar trepó rápidamente a 4,50 pesos, arruinando a casi todos los argentinos que tenían deudas en dólares, y con sus ahorros todavía incautados. Al tiempo, el dólar comenzó a descender hasta los 3,50 pesos. Con esta cotización, la importación de productos cayó a prácticamente cero, pero no había industrias en Argentina capaces de fabricar aquello que ya no se podía traer del extranjero, por lo que la situación empeoró”.

“A mediados de 2003, Néstor Kirchner subió al poder. Con diversas medidas, el dólar se mantuvo alrededor de los 3 pesos, se fomentó la industria pequeña y mediana y las exportaciones superaron a las importaciones. Pero las inequidades todavía subsistían, en el todavía alto índice de desocupación, y la creciente presión de los piqueteros”.

“En 2004, y aunque parezca increíble, la Argentina ponía en aprietos al FMI con su táctica de atacar primero al organismo y después negociar con el mismo, y además sin pagar parte de la deuda externa. El superávit fiscal era alto, con el que se encararon diversos proyectos sociales y los ahorros retenidos en la época de De la Rúa fueron gradualmente devueltos, aunque no a todos los ahorristas. El mayor problema era con los acreedores privados, quienes adquirieron bonos argentinos que no fueron honrados”.

“2005 fue el último año de relativa bonanza económica. Debido a los grupos piqueteros, muchas empresas extranjeras comenzaron a considerar seguir los pasos de la Shell, que abandonó el país a finales de 2004. El producto más vendido de la Argentina, la soja, bajó el precio internacional, por lo que menos dólares ingresaban al país, y el superávit fiscal comenzaba a disminuir. Las importaciones, a pesar del dólar a 3,20, continuaban su crecimiento”.

“Entre los años 2006 y 2007, la economía argentina cayó en picada. Las empresas extranjeras comenzaron a irse en masa, cansadas de ser extorsionadas y atacadas por los piqueteros. Esto causó que miles de asalariados perdieras su empleo, aumentando el resentimiento entre los trabajadores y el Gobierno. Los saqueos piqueteros a las propiedades de los más ricos hicieron que éstos abandonaran el país, llevándose con ellos el dinero depositado en los bancos, o se concentraran en Buenos Aires, esperando tiempos mejores, pero estos tiempos no llegaban.”.

“2008 vio el ascenso al poder nuevamente de Carlos Saúl Menem, quien terminó por dominar, ya sea por sobornos o por la fuerza a los piqueteros, quienes dejaron de existir como grupo. Con la economía destrozada por los incidentes del bienio anterior, y las empresas de servicios públicos nuevamente en manos del Estado, Menem las volvió a vender al mejor postor. Como los empresarios extranjeros sabían que Menem era lo mejor que les podía pasar, las volvieron a comprar de la misma forma que lo hicieron casi veinte años atrás: con papeles de la deuda externa. Con la restauración de la paridad peso-dólar 1 a 1, gradualmente se volvió a la situación de 1992, apoyada por una importante parte de la población. Esta situación siguió por tres años más”.

“En 2011 Carlos Saúl I decretó que el peso dejaría de existir, utilizándose en su lugar el dólar norteamericano, con el beneplácito del FMI y de Estados Unidos, quienes vieron aún más posibilidades de hacer buenos negocios. La licitación de la pesca de merluza en el Atlántico Sur, fue un éxito rotundo, lo mismo que la extracción de hielo en la zona de los Hielos Continentales y la producción de manzanas en Río Negro. Estas licitaciones fueron diseñadas para que las ganen sólo extranjeros”.

“En 2021, después de haber rematado todo lo que se podía rematar, después de haber vendido casi todo lo que se podía vender, privando a los argentinos de poder administrar la riqueza de su propio país, Carlos Saúl I fallece, sucediéndolo su hijo Máximo Saúl II, quien concluiría la entrega del país”.

Pedro hizo una pausa en la proyección, tratando de comprender lo visto hasta ahora. Si las cosas fueron así como aparecían en el HVD, entonces, alguna vez los argentinos decidieron su propio destino, aunque, por lo que se podía deducir, no siempre resolvieron bien. Había cosas que no le quedaban muy claras; por ejemplo, ¿por qué se dijo siempre que la merluza era mala, si los permisos de pesca se vendían al mejor postor? O bien los inversores extranjeros eran muy tontos, o los tontos eran los argentinos al dejarse engañar. Otro caso similar era el agua, ¿para qué se vendieron los derechos de extracción de hielo de los Hielos Continentales? ¿Acaso el agua de los ríos no era buena? La respuesta llegó a la mente de Pedro rápidamente: el agua sólo se usaba para higiene y no para beberla: su habitual color marrón desalentaba su consumo, por lo que se preferían gaseosas o aguas minerales. Pedro observó la jarra, comparando la transparencia del agua con la que él conocía. ¿Por qué no existía esa agua transparente en Baires y los cinturones urbanos? Las dudas comenzaban a acumularse y a causarle jaqueca.
Prosiguió viendo el documental, y la sensual voz de Andrea siguió relatando:

- A pesar de sus 18 años, Máximo Saúl II, el primer chileno en gobernar la Argentina, era tan despiadado como su padre, y quizás un poco más que él. Apenas llegado al poder, comenzó a diseñar un plan que acabaría con la independencia argentina, que constaba en cambiar territorios por deuda; pero antes de eso, idearía otra estrategia de entrega.

“Esta estrategia constaba en la venta de los diversos Ministerios y Secretarías que componían el Gobierno. La primera multinacional que hizo una oferta concreta fue Mc Donald´s, quien terminó comprando la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, la cual se transformó en el Ministerio Mc Donald´s de Alimentación. Esto significaba que la producción de alimentos de toda índole en la República Argentina dependería de una multinacional, sin injerencia del Gobierno. Las ganancias que esto le reportó a Mc Donald´s fueron tales, que inmediatamente otras multinacionales hicieron ofertas por el resto de los Ministerios y Secretarías. Para acomodar las ofertas a las necesidades y requerimientos de las multinacionales, el Gobierno creó y derogó varios Ministerios y Secretarías, de ahí que Repsol-YPF pasó a poseer el Ministerio Repsol-YPF del Petróleo, el Grupo Suez-Lyonnaise des Eaux el Ministerio de Aguas y Recursos Renovables, el Ministerio de Salud pasó a ser posesión del tándem Roche-Bayer, entre otras ventas.”

“A pesar de las previsibles resistencias, la Corte Suprema, totalmente adicta a Máximo Saúl II, protegió con artilugios legales las ventas de los Ministerios por el Gobierno. Hacia 2030, vencidos los últimos obstáculos, todo había sido vendido, excepto los Ministerios de Defensa y de Economía, y el momento tan esperado por Máximo Saúl II había, al fin, llegado: la entrega final de la Argentina iba a empezar”.

“La deuda externa argentina ascendía, por aquel entonces, a la escalofriante cifra de 985.000.000.000 millones de dólares. Por el 70% de la deuda, Máximo Saúl II ofreció la titularidad de las provincias patagónicas a los acreedores, aceptando éstos de inmediato. Esto causó conmoción en todo el mundo, ya que era la primera vez que un país pagaba parte de su deuda con parte de su territorio soberano. Si bien el FMI y los países más poderosos se apresuraron a felicitar al Gobierno argentino, hubo mucho descontento de gran parte de la población, descontento que aumentó cuando se canjeó el resto de la deuda por más de la mitad de la provincia de Buenos Aires, con la Capital incluida.”.

“Las cláusulas del acuerdo con el FMI fueron las siguientes : la administración y mantenimiento de la seguridad en los territorios ahora en manos del FMI y los acreedores externos quedaría en manos de Máximo Saúl II y sus sucesores y la República Argentina pasaría a llamarse República Deudora Argentina. El resto de las provincias que quedaban fuera de la República Deudora no tendrían asistencia alguna de organismos financieros y sólo podían comerciar con la República Deudora, pero sí podrían ser utilizadas para ulteriores pagos de deuda, por lo que quedaban libradas a su suerte. La moneda a utilizar se pasaba a llamar dólar argentino, manteniendo la paridad 1 a 1. La República Deudora Argentina no podía fabricar nada que pudiera ser adquirido en el exterior, y abonaría dichas compras con las materias primas (petróleo, trigo, agua dulce, etc.) que las multinacionales que operaban en el país no se llevaban”.

“El negocio era redondo, realmente. En la República Deudora Argentina los bienes de consumo entraban a raudales, y eran adquiridos por una clase pudiente y una clase media-alta y la enorme mayoría que ocupaba el estrato más bajo de la sociedad vivía de artículos de segunda calidad o, directamente, de sobras. La intensa campaña publicitaria lanzada por el Gobierno sobre lo nocivo del uso de la nafta hizo que los automóviles fueran gradualmente desapareciendo de la vida de los argentinos, sustituyéndolos por bicicletas o pequeños rodados eléctricos. Por supuesto, la exportación de petróleo aumentó considerablemente. El reemplazo de la carne vacuna por los sucedáneos de soja descartada causaron el mismo efecto aumento en la exportación de cortes. En síntesis: las mejores materias primas de la Argentina eran usadas para financiar un estado de esclavitud económica y política, desconocido para la gran masa del pueblo.”

“Esta situación se ha mantenido sin cambios hasta nuestros días. Gracias a los proyectos faraónicos de Máximo Saúl II y su clon Juan Saúl III, los territorios de la República Deudora Argentina se han ido incrementando paulatinamente. Cada día que pasa, el dominio del FMI y las multinacionales se hace cada vez más absoluto, ya que gran parte de la población se mantiene felizmente ignorante del estado de esclavitud en que se encuentra, al mismo tiempo que las riquezas del país en donde moran son sistemáticamente saqueadas, mientras nosotros, los Patriotas, resistimos esta entrega y conservamos las tradiciones de antaño, cuando todavía nos gobernábamos a nosotros mismos, bien o mal, pero éramos libres.”

El documental terminó y Pedro sintió un tremendo dolor de cabeza. Lo que vio fue simplemente espantoso y horrible, resistiéndose a creer que eso fuera realidad. Recordó que nunca en su vida había comido pescado, que jamás en su vida había tomado agua cristalina y pura, que ninguna vez había comido un pan de trigo y que en su vida había comido carne de vaca. Se sintió mal, engañado, violado y un sentimiento de depresión amenazó con sumergirlo en la desesperación. Su mente trataba de encajar lo visto con lo que vivió y experimentó hasta ese entonces, sin éxito alguno. Se resistía a creer que el Estado hacía del engaño permanente su forma de gobernar. Simplemente, lo creía imposible.

Pedro levantó su mirada y observó la fibra óptica de vigilancia e iluminación, mirándola con una expresión de desconsuelo, la misma expresión que el comandante Aguirre, Andrea y el comandante Morales observaban por las holopantallas de vigilancia.

- No se lo ve muy convencido – manifestó Morales.

- Pero no le falta mucho para estarlo – dijo Aguirre.

- Concuerdo con usted, comandante Aguirre – repuso Andrea – me atrevería a decir que no va a ser necesario el tercer HVD.

- ¿Segura? – preguntó, dubitativo, Morales.

- Segura – respondió firmemente Andrea – Este hombre, Pedro Díaz, una vez que quede convencido de que vivió en un enorme engaño, se va a transformar en uno de los mejores hombres de los Patriotas.

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