10 octubre 2006

Capitulo 2

CNN – En otro de sus habituales desplantes, el Presidente de la República Restante del Brasil, Jobim Veloso, declaró – Si el FMI quiere que le paguemos una deuda inventada, van a tener que venir personalmente, y si nos bombardean, mejor. Preferible muertos a esclavos - . Esa bravata aísla aún más al Brasil del Primer Mundo. El vocero del FMI, al ser consultado sobre el particular, prefirió declinar hacer comentarios.


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¡Buenos días ciudadanos! Hoy es 25 de Mayo de 2050. Nuestro amado líder, Juan Saúl III ha anunciado hoy que nuestro nivel de deuda, ¡ha aumentado un 5 %! Es un gran éxito de..

CLAC!! La mano de Pedro Díaz cayó sobre el despertador, apagándolo. Abrió lentamente sus ojos, aún pesados por el sueño. Reparó en la mancha de humedad del cielorraso, tomando nota mentalmente de quejarse nuevamente con el consorcio. Bajó los pies de la cama y los colocó sobre el piso sin baldosas de su departamento, despabilándose al sentir el frío. Tanteando, buscó las ojotas y se las puso. Bostezó, con la sensación de que este día iba a ser, como siempre, igual que los anteriores. Lo último que alteró su rutina fue ser condecorado como el empleado del año en las dependencias estatales de Mc Donald´s. Eso, mas el premio de 10.000 dólares argentinos con el que lo recompensaron, le permitió mudarse de la localidad de Florencio Varela a la un poco más cercana localidad de Quilmes. Al menos, los caballos de transporte en Quilmes estaban un poco mejor alimentados que en Florencio Varela, que directamente ya casi no existían, debido a que los Hambrientos los buscaban para devorar.

Aún con ojos somnolientos, Pedro se dirigió al baño. Apretó el botón del depósito esperando que hubiera agua. Para su sorpresa había, y la de color marrón claro. Esto lo consideró una señal de buena suerte. No es que fuera supersticioso, nada de eso. En esa época era considerado de ancianos decrépitos creer en la suerte. Pero los antiguos hábitos mueren lentamente. Se miró al espejo y éste le devolvió una cara de aproximadamente 35 años, barbuda, con un notable parecido al ganador del Oscar al Mejor Actor del año 2010 Pablo Echarri. No era insólito. Las clínicas de inseminación artificial ofrecían por un módico precio alterar el ADN para que el bebé se pareciera a tal o cual actor o actriz. De ahí que en la República Deudora" st="on">la República Deudora Argentina la mayor parte de su población fuera muy parecida a una camada de actores o actrices de la primera parte del siglo XXI.

Luego de sus abluciones, Pedro se vistió, chequeó el termómetro de pared (15º C), se puso su chaqueta térmica y salió a la calle. Miró hacia arriba y vio que el cielo tenía un poco natural color violeta. Otra vez la atmósfera con poco ozono, obligando a los satélites correctores a trabajar. Recordó las historias que le contaba su abuela Sandra, quien le decía que el cielo era azul y no se necesitaban ni existían los satélites. ¿Cuándo él vio el cielo azul? Inventos de vieja, seguramente. Mientras esperaba el 159, se entretuvo mirando los titulares de los diarios, impresos en papel reimprimible. Por ejemplo el “Clarín” decía “El Gobierno logra el 5% de incremento de la deuda”, “La Nación" st="on">La Nación” informaba “El Secretario del Tesoro informa haber logrado aumentar la deuda en un 5%” y, en su característico estilo de titulares catástrofe, el “Crónica” decía “5 %. LO LOGRAMOS!!” .En ese momento, el carro 159, tirado por 4 caballos, se aproximaba. Le hizo señas para que se detuviera y subió. Abono los 2 dólares argentinos del pasaje y se acomodo, listo para viajar a Avellaneda. El sonido de los cascos rebotando en la acera lo adormeció.

Cuando se despertó, estaba cerca del puente Castells, uno de los puntos de acceso a la ciudad de Baires, como la conocía la mayoría de la gente. El vehículo se detuvo y los pasajeros comenzaron a descender. Pedro se dirigió a la garita 4, donde estaba su viejo amigo Raúl, compañero de estudios en el ya desaparecido Colegio San Martín:

- Buen día Raúl – saludó Pedro

- Buen día Pedrito – respondió Raúl. – Qué frío, ¿no?

- Y, sí, bastante – Pedro repuso, mientras acercaba sus ojos y sus manos al detector.

- Ahí va – avisó Raúl, mientras accionaba los controles.

El detector examinó las retinas y las huellas digitales de Pedro. En la pantalla de Raúl apareció lo siguiente:

ID: 75.487.199

Apellido: Díaz

Nombre: Pedro

Profesión: 2do. Supervisor Ministerio Mc Donald´s de Alimentación

Condición: verde

- Podés pasar – anunció Raúl. – ¿Seguís siendo hincha de Boca? – le preguntó con una sonrisa sarcástica

- Ahora que vuelven a jugar de nuevo, más que nunca. Además, antes que ser de los muertos de Independiente – repuso Pedro.

Ambos rieron. Pedro agitó la mano saludando y se dirigió al puente Castells. Mientras se aproximaba, iba pensando en el día que le esperaba en el Ministerio. Cuando llegó a la mitad del puente, una ráfaga de viento lo distrajo de sus pensamientos. Miró el Riachuelo, cristalino como siempre fue, y nuevamente recordó las historias de la abuela Sandra, quien le contaba que el Riachuelo estaba contaminado cuando ella era joven. Estupideces. ¿Quién podría vivir en las orillas de un río contaminado? Nadie por supuesto. En ese momento cayó en la cuenta de que había pensado dos veces en su abuela, a quien no visitaba hacía veinte años. ¿La vería de vuelta? Lo consideraba difícil ya que el viaje hasta Valeria del Mar, que era donde ella y el abuelo Miguel vivían era largo de hacerlo en bicicleta, en carro a pedales era pesado y necesitaría compañía (que no tenía), a caballo no tenía ganas y en aeroauto, ni trabajando cien vidas podría él tener alguna vez uno.

Pedro llegó al otro extremo del puente donde varios transportes-robot Toyota, movidos a propulsión solar pertenecientes a diversos Ministerios, aguardaban. Al subir al que le correspondía, Pedro se preguntó (como todas las mañanas) por qué esos transportes no estaban del otro lado del río donde él vivía. Tiempo atrás se lo preguntó a su supervisora. “¿Para qué?” le respondió con tono despectivo “Los que viven de ese lado son demasiado ignorantes como para usarlos”. Pedro se sintió ofendido por la respuesta, pero se las arregló para disimular su disgusto. El transporte-robot comenzó a desplazarse por la avenida Montes de Oca, rumbo al Ministerio. Las pantallas de los asientos comenzaron a transmitir las noticias del día. Aparte del éxito logrado del aumento del 5% en la deuda, la noticia del día seguía siendo el asesinato de Igor Karkov, amigo personal de Roger Ratz, presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), durante los festejos del 20 aniversario de la integración de la República Argentina" st="on">la República Argentina al Primer Mundo.

Ese día, el nombre del país pasó a ser la República Deudora Argentina, donde se abonó parte de la deuda externa con los territorios de la Patagonia y la zona este de la antigua provincia de Buenos Aires. El asesinato de Karkov fue, sin duda alguna, obra de los peligrosos terroristas autodenominados Patriotas, aunque no pudieron capturar a ninguno. Pedro suponía que siempre habría gente enemiga de lo bueno y cómodo. ¿Acaso no vivían mejor ahora, que pertenecían al Primer Mundo? Con los servicios básicos manejados por multinacionales que saben lo que hacen, después de que el Precursor demostrara que los argentinos no podían manejarse a sí mismos, la vida era mejor, evidentemente. ¡Hasta no había contaminación, desde que se abandonó el petróleo! Y todo gracias a los científicos del Primer Mundo que demostraron más allá de toda duda que usar petróleo era malo para nuestra salud, por lo que empresas extranjeras se lo llevaban para usarlo en sus países, cambiándolos por sus más que necesarios productos de consumo.

El transporte-robot estaba llegando al Ministerio Mc Donald´s de Alimentación, un edificio de 200 pisos íntegramente dedicado a alimentar a los argentinos que entendieron que pertenecer al Primer Mundo era lo mejor que les podía pasar. Por encima de su cabeza, Pedro podía ver los carteles flotantes, publicitando diversos artículos: cerveza Budweiser, zapatillas Nike o Adidas, camisas Armani, es decir, todo a lo que un argentino decente podía aspirar. El transporte ingresó al edificio y se detuvo. Las puertas se abrieron y Pedro, junto a otras 99 personas, descendió del transporte y caminó hacia los grandes ascensores gravitacionales. Éstos abrieron sus puertas y rápidamente se llenaron de empleados. Luego de un corto trayecto, Pedro descendió en el piso 100 y se dirigió a su oficina. Sus subordinados lo saludaban con respetuosas inclinaciones de cabeza. Al llegar a su escritorio, encontró 2 mensajes. Uno de su asistente Maribel, quien le decía que el objetivo de 2.000.000 de Big Mac por mes se había logrado (el mensaje iba acompañado con untuosas felicitaciones de ella), y otro más importante, que el 5% de incremento de la deuda indicaba que se iba a incorporar a la República Deudora" st="on">la República Deudora Argentina una porción de los denominados Territorios Disponibles. Era responsabilidad de él incrementar la producción para satisfacer el hambre de la gente rescatada de la barbarie del Tercer Mundo. En ese momento, el intercom sonó:

- Pedro - una voz femenina llamó.

- Viviana - respondió Pedro.

- ¿Podrías venir por favor?

- Ahí voy - Pedro se incorporó rumbo a la oficina de la 1ra. Supervisora.

Pedro jamás supuso que este era su último día rutinario....


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