12 de Junio de 2050. En un lugar no hallado de la República Deudora Argentina, el Líder Supremo de los Patriotas y la comandante de la Región Sur caminaban tranquilamente por la playa. El Líder Supremo miró al cielo notando que, por primera vez en años, el cielo estaba celeste en vez de violeta. Algunas nubes se movían perezosamente hacia el sur, formando bandas como si fueran las franjas de una bandera. Las gaviotas iban y venían buscando su comida, chillando. Todo el paisaje emocionaba al Líder Supremo.
- ¿Qué noticias tenemos del norte? – preguntó Región Sur, sacando al Líder Supremo de sus ensoñaciones.
- Las provincias rebeldes se unieron y formaron la Confederación Argentina con capital en Corrientes. Inmediatamente, Brasil reconoció diplomáticamente a la Confederación y firmaron un tratado comercial.
- Buenísimo, ¿y el resto?
- Como imaginábamos, el Enclave fue imposible de capturar – el Enclave es lo que antes era la provincia de La Rioja. Un lugar totalmente fortificado e inexpugnable.
- De las provincias de la Patagonia, sólo Santa Cruz cambió de bando.
- Y eso es mejor de lo que esperábamos. Pudimos arrebatarle al Gobierno una de las provincias petroleras y la principal fuente de agua potable.
- Sí, así es – convino Región Sur – pero la mayor parte de la Argentina sigue bajo dominio del Gobierno.
- Recordá que los acontecimientos del 2 de Junio no fueron planificados por nosotros, sino que tuvimos que improvisar. Eso es mérito de Federico, o mejor dicho, el comandante de la Región Noreste.
- Fernando tampoco se quedó atrás – comentó Región Sur.
- Efectivamente – reconoció el Líder Supremo – Él también cumplió una notable labor. Gracias a ellos dos, todo el norte es libre ahora. Lástima que en la región Central no tuvimos esos éxitos.
- Pero era difícil para Norma – la defendió Región Sur – Cuanto más cerca de Baires estamos, la defensa gubernamental iba a ser más fuerte.
- Estoy de acuerdo. Igual, el Gobierno quedó incapacitado de responder a la rebelión en parte por su propia culpa.
- ¿Me aclarás eso por favor?
- Cómo no. Zabal murió. Juan Saúl III ordenó destilar un clon del general, pero el golpe de estado lo alcanzó antes. En las imágenes del falso ataque, se puede ver que el Supremo Regidor arrastra en su huida al sucesor de Zabal, el general Moscani. Minutos después, Moscani estaba muerto y a Juan Saúl III se lo llevaban malherido. En resumen, los hombres capaces de organizar la resistencia a la rebelión estaban muertos o incapacitados. Por su condicionamiento, los mandos inferiores no pueden hacer nada sin órdenes superiores. Éste es el talón de Aquiles de todos los gobiernos autocráticos: los subordinados no pueden pensar por sí mismos.
- ¿Y cómo explicás que no hayamos vencido en todas las provincias?
- Porque el as de espadas de la rebelión es el pueblo. A más cercanía de Baires, mejor tratada está la población, mejor alimentada y mayor comodidad o confort, por consiguiente, más conformista. Mientras le llenen la panza y tenga entretenimientos suficientes, no le interesa luchar por la libertad. Pan y circo decían los romanos, que algo sabían de esto.
- Entiendo. Otra cosa: el libro que Morales le dio a Andrea y a Pedro para su hija Irene, ¿lo recibió ella?
- Sin problema alguno. Imaginate como se puso al saber que su padre había muerto.
- Sí, claro. ¿Y qué pasó con el detestable de Bondini?
- Sí, Bondini – el Líder Supremo sacudió la cabeza – Como parte del trato que hizo con la comandante López, lo llevamos cerca de la frontera con Brasil. Mirá que mala suerte que tuvo que se encontró, apenas lo dejamos, con algunos parientes de las personas a las que él mató o torturó. Pobre, ¿no?
- Pero qué mala suerte – dijo Región Sur con una sonrisa sarcástica- ¿Ahora como sigue la cosa?
- El Gobierno está virtualmente acéfalo. Juan Saúl III está en recuperación de sus heridas, pero todavía inconsciente. Como no tiene sucesor visible, las decisiones importantes de gobierno quedan para más adelante, incluídas las de reprimir la rebelión. Estos 10 días nos dieron margen suficiente para consolidar al nuevo gobierno y a las defensas militares. Estoy plenamente seguro que el Gobierno no va a poder retomar las provincias que perdió.
- ¿Por qué el FMI y el resto no dijeron nada? – preguntó Región Sur.
- Por algo que es bastante extraño – respondió el Líder Supremo – Cuando se llevaron a Juan Saúl III malherido, encontraron los cadáveres de Moscani y de Cecilia Marie Fonck.
- Quien resultó ser la asesina – comentó Región Sur.
- Tal cual. El misterio surge al aparecer otro cadáver, con las dimensiones y vestimenta de Juan Saúl III, ahí adentro del camarín.
- ¿Cómo?
- Como lo escuchás. Por los análisis que hicieron al cadáver, el ADN pertenece a Juan Saúl III.
- ¿Y quién es entonces …
- … el que está internado? No sabemos si es Juan Saúl III o un clon. ¿Si es un clon, traído por quién? Las evidencias apuntan al FMI, porque parece que vino en el avión personal de Roger Ratz. La cuenta de personas que bajó de la nave no coincide con la que subió, y un testigo presencial declaró que alguien muy parecido al Supremo Regidor bajó de la nave. Entiendo que se mantienen en silencio hasta ver quien es el Juan Saúl III que está internado.
- Es un error – dijo Región Sur – La inactividad de ellos y del Gobierno nos favorece.
- Exactamente.
El Líder Supremo y Región Sur detuvieron su paseo y se acercaron a la orilla. El mar lamió sus pies y el Líder Supremo pasó un brazo sobre los hombros de Región Sur.
- Las perspectivas para nosotros son las más favorables en 30 años, y estamos bien posicionados para aprovecharlas. Tenemos que tener confianza en los más jóvenes, en especial en Andrea y en Pedro. Dicho sea de paso, felicitaciones.
- ¿Por qué? – preguntó Región Sur.
- Porque vamos a ser bisabuelos.
- ¡Pero qué hermosa noticia! ¡Bisabuelos! ¿Ese bebé traerá el pan y la libertad bajo el brazo?
- Nosotros lo vamos a ayudar a que así sea.
Como dando fuerza a sus palabras, las nubes dejaron paso a un sol que no veían en años, un sol verdadero y no con su color alterado por los satélites correctores de ozono. El cielo parecía la bandera de la vieja República Argentina. El sol derramaba su luz sin impedimento alguno, bañando los rostros de Doña Sandra y de Don Miguel, comandante de la Región Sur y Líder Supremo de los Patriotas, respectivamente.
- ¿Qué noticias tenemos del norte? – preguntó Región Sur, sacando al Líder Supremo de sus ensoñaciones.
- Las provincias rebeldes se unieron y formaron la Confederación Argentina con capital en Corrientes. Inmediatamente, Brasil reconoció diplomáticamente a la Confederación y firmaron un tratado comercial.
- Buenísimo, ¿y el resto?
- Como imaginábamos, el Enclave fue imposible de capturar – el Enclave es lo que antes era la provincia de La Rioja. Un lugar totalmente fortificado e inexpugnable.
- De las provincias de la Patagonia, sólo Santa Cruz cambió de bando.
- Y eso es mejor de lo que esperábamos. Pudimos arrebatarle al Gobierno una de las provincias petroleras y la principal fuente de agua potable.
- Sí, así es – convino Región Sur – pero la mayor parte de la Argentina sigue bajo dominio del Gobierno.
- Recordá que los acontecimientos del 2 de Junio no fueron planificados por nosotros, sino que tuvimos que improvisar. Eso es mérito de Federico, o mejor dicho, el comandante de la Región Noreste.
- Fernando tampoco se quedó atrás – comentó Región Sur.
- Efectivamente – reconoció el Líder Supremo – Él también cumplió una notable labor. Gracias a ellos dos, todo el norte es libre ahora. Lástima que en la región Central no tuvimos esos éxitos.
- Pero era difícil para Norma – la defendió Región Sur – Cuanto más cerca de Baires estamos, la defensa gubernamental iba a ser más fuerte.
- Estoy de acuerdo. Igual, el Gobierno quedó incapacitado de responder a la rebelión en parte por su propia culpa.
- ¿Me aclarás eso por favor?
- Cómo no. Zabal murió. Juan Saúl III ordenó destilar un clon del general, pero el golpe de estado lo alcanzó antes. En las imágenes del falso ataque, se puede ver que el Supremo Regidor arrastra en su huida al sucesor de Zabal, el general Moscani. Minutos después, Moscani estaba muerto y a Juan Saúl III se lo llevaban malherido. En resumen, los hombres capaces de organizar la resistencia a la rebelión estaban muertos o incapacitados. Por su condicionamiento, los mandos inferiores no pueden hacer nada sin órdenes superiores. Éste es el talón de Aquiles de todos los gobiernos autocráticos: los subordinados no pueden pensar por sí mismos.
- ¿Y cómo explicás que no hayamos vencido en todas las provincias?
- Porque el as de espadas de la rebelión es el pueblo. A más cercanía de Baires, mejor tratada está la población, mejor alimentada y mayor comodidad o confort, por consiguiente, más conformista. Mientras le llenen la panza y tenga entretenimientos suficientes, no le interesa luchar por la libertad. Pan y circo decían los romanos, que algo sabían de esto.
- Entiendo. Otra cosa: el libro que Morales le dio a Andrea y a Pedro para su hija Irene, ¿lo recibió ella?
- Sin problema alguno. Imaginate como se puso al saber que su padre había muerto.
- Sí, claro. ¿Y qué pasó con el detestable de Bondini?
- Sí, Bondini – el Líder Supremo sacudió la cabeza – Como parte del trato que hizo con la comandante López, lo llevamos cerca de la frontera con Brasil. Mirá que mala suerte que tuvo que se encontró, apenas lo dejamos, con algunos parientes de las personas a las que él mató o torturó. Pobre, ¿no?
- Pero qué mala suerte – dijo Región Sur con una sonrisa sarcástica- ¿Ahora como sigue la cosa?
- El Gobierno está virtualmente acéfalo. Juan Saúl III está en recuperación de sus heridas, pero todavía inconsciente. Como no tiene sucesor visible, las decisiones importantes de gobierno quedan para más adelante, incluídas las de reprimir la rebelión. Estos 10 días nos dieron margen suficiente para consolidar al nuevo gobierno y a las defensas militares. Estoy plenamente seguro que el Gobierno no va a poder retomar las provincias que perdió.
- ¿Por qué el FMI y el resto no dijeron nada? – preguntó Región Sur.
- Por algo que es bastante extraño – respondió el Líder Supremo – Cuando se llevaron a Juan Saúl III malherido, encontraron los cadáveres de Moscani y de Cecilia Marie Fonck.
- Quien resultó ser la asesina – comentó Región Sur.
- Tal cual. El misterio surge al aparecer otro cadáver, con las dimensiones y vestimenta de Juan Saúl III, ahí adentro del camarín.
- ¿Cómo?
- Como lo escuchás. Por los análisis que hicieron al cadáver, el ADN pertenece a Juan Saúl III.
- ¿Y quién es entonces …
- … el que está internado? No sabemos si es Juan Saúl III o un clon. ¿Si es un clon, traído por quién? Las evidencias apuntan al FMI, porque parece que vino en el avión personal de Roger Ratz. La cuenta de personas que bajó de la nave no coincide con la que subió, y un testigo presencial declaró que alguien muy parecido al Supremo Regidor bajó de la nave. Entiendo que se mantienen en silencio hasta ver quien es el Juan Saúl III que está internado.
- Es un error – dijo Región Sur – La inactividad de ellos y del Gobierno nos favorece.
- Exactamente.
El Líder Supremo y Región Sur detuvieron su paseo y se acercaron a la orilla. El mar lamió sus pies y el Líder Supremo pasó un brazo sobre los hombros de Región Sur.
- Las perspectivas para nosotros son las más favorables en 30 años, y estamos bien posicionados para aprovecharlas. Tenemos que tener confianza en los más jóvenes, en especial en Andrea y en Pedro. Dicho sea de paso, felicitaciones.
- ¿Por qué? – preguntó Región Sur.
- Porque vamos a ser bisabuelos.
- ¡Pero qué hermosa noticia! ¡Bisabuelos! ¿Ese bebé traerá el pan y la libertad bajo el brazo?
- Nosotros lo vamos a ayudar a que así sea.
Como dando fuerza a sus palabras, las nubes dejaron paso a un sol que no veían en años, un sol verdadero y no con su color alterado por los satélites correctores de ozono. El cielo parecía la bandera de la vieja República Argentina. El sol derramaba su luz sin impedimento alguno, bañando los rostros de Doña Sandra y de Don Miguel, comandante de la Región Sur y Líder Supremo de los Patriotas, respectivamente.